En mi cuerpo espiritual, o también llamado astral, fui a recorrer el Infierno.
En el principio no lo reconocí, no fue sino hasta que quedé atrapado allí, que me di cuenta donde estaba, y gracias a la Misericordia Divina pude salir, ya que por mi mismo no habría podido salir nunca y hubiese quedado para siempre encerrado en la esfera del orgullo.
Mi "experiencia" fue así algo asi:
Entraba a un edificio gigantesco junto con mi esposa y algunos hermanos de camino. Comenzamos a recorrer diferentes secciones o departamentos de este, donde se representaba de manera sutil cada uno de los pecados capitales. Cada sección estaba llena de gente "trabajando", aunque su trabajo podía ser jugar videojuegos todo el día, o correr desenfrenadamente buscando papeles y discutiendo con otros, o simplemente no hace nada y dedicarse a hablar de otros a sus espaldas.
Debido a que no se nos decía donde estábamos, yo no sospechaba donde realmente estaba, aunque algunos escenarios eran casi grotescos. A medida que me adentraba mas dentro de la torre, podía percibir una extraña densidad y comenzé a sospechar que me encontraba en el inframundo. La certeza creció de tal medida que comenzé a estudiar el fenómeno detenidamente. Las personas se encontraban "libres" dentro de su sección, pero una fuerza superior a ellos los mantenía en dicho lugar. Así también eran libres de hacer lo que quisieran, pero tendían a actuar de forma recurrente. Todo era una monotonía enfermiza que coartaba cualquier posibilidad de reflexión y humanidad.
Nuestro viaje se realizaba a través de un pasillo que estaba en una "Zona Neutra" donde estábamos fuera de las leyes del Infierno. Comenzé a indicarle a los demás mis observaciones, pero ninguno me creía. Al llegar a la ultima sección de la torre (no podría especificar si nuestro viaje fue hacia arriba, hacia abajo o hacia el centro, de hecho el trayecto era mas bien laberíntico, por lo que cualquier tipo de orientación y a su vez posibilidad de escape era practicamente imposible) decidí comprobar mi teoría e ingrese en un departamento. No podría precisar exactamente la sensación que tuve (como todo sueño consciente es difícil especificar sensaciones y sentimientos) pero sentí que una parte de mi se apagaba, la capacidad de estar abierto y ser libre de mi mismo. Siguiendo con el experimento agarre una taza de café que había en un mesón y derramé su contenido por la ventana. Como me lo esperaba el café se devolvió a la taza, ya que ahí nada podía cambiar. Para confirmar rompí un vidrio y este se reconstruyo a si mismo. Mi alegría era tremenda por haber descubierto donde estaba, y al contarle a mis compañeros mi revelación, ellos comenzaron a alejarse de mi. Yo no entendía por que, pero en mi alegría decía a grandes voces que había descubierto que estaba en el Infierno, y que de todos ellos era el único que se había dado cuenta... Y cuando quede solo, me di cuenta. Había quedado atrapado dentro de la ultima esfera del Infierno, la del Orgullo.
Traté de salir pero no podía. Perdía las fuerzas al llegar a la puerta y me veía de nuevo encerrado en la oficina, solo. Me sentí desolado y estúpido cayendo en el mismo juego del que me creía libre, y en esos momentos oré... Oré para que se me perdonara mi orgullo de creerme sabio, y para que pudiera salir de ahí. De alguna manera encontré la fuerza para poder salir de dicho lugar, y busque la salida con avidez. Al salir pude nuevamente sentir la luz del sol en mi rostro y la sensación de poder ser libre, algo que las personas que no han sido prisioneras de alguna forma no reconocen ni valoran. Busque a mis amigos pero no los encontré, pero en una tienda de souvenirs encontré a mi esposa que estaba comprando unas postales... Irónico no? se alegro de verme y me dijo que quería ir de vuelta para recorrer ciertas partes que se había perdido de visitar. Trate de convencerla de que no era buena idea, sin decirle la verdad sobre aquel espantoso lugar, y logre convencerla de que no volviéramos a la torre, pero insistió en que quería visitar el museo. Al entrar encontramos algunas esculturas e imágenes que nos revelaban el origen del Demonio. Una fotografía de un árbol partido en dos tenia como nombre "Mi Madre". Otra fotografía de una escultura similar a la piedra del sol azteca, pero partida en dos, tenia como título "Mi Padre". Numerosas esculturas y fotografías revelaban diferentes aspectos del mal y su actuar dentro de la historia, pero de ellas preferí no guardar recuerdo pues estaba mas ocupado en sacar a mi esposa de dicho lugar y en evitar que el guardia del museo, que me miraba con amenazante interés, me reconociera.
Logramos salir de dicho lugar y del recinto, y mi corazón pudo volver a respirar, así como mi alma pudo también retornar a esta cascara burda llamada cuerpo. Y traje el recuerdo para compartirlo con ustedes e invitarlos a la reflexión.
Un abrazo fraterno a todos!
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