Me dijo que era mio.
Le pregunté por qué? Y me respondió que me lo merecía por el dolor y el sacrificio de toda mi vida. Agrego que todo lo que habia hecho por los demas, por la tierra y por mi mismo, me hacian merecedor de tan inigualable don.
No sabia que decir, y en mi consternacion, mire hacia atras y vi a mis hermanos y hermanas de la tierra.
Sufriendo, llorando.
Mire a los ojos infinitos del angel, y le abraze fuertemente, como en esas despedidas que son para siempre. Le dije que no podia abandonarlos, que mi amor para ellos era mas grande que mi amor por mi mismo.
El angel me miró fijamente, con rostro de niña inocente. Me dijo que no podia entender mi decisión y que meditara en mi decisión, porque tal oferta no se volvería a repetir.
Yo sonrei con un dejo de orgullo y le dije: Nuestro padre ha enviado ya tres angeles con la misma oferta, y la respuesta sigue siendo que no. Agregue con timides y extraña humildad: No puedo dejar de hacer lo que me hace humano y lo que siento en lo mas profundo que es lo correcto.
El angel sonrio y se fué, y como despedida me dijo de corazon a corazon: Ahora entiendo por qué el Padre Eterno os ha elegido para ser los portadores de Su Verbo, pues de entre todas las criaturas sois las unicas capaces de entender su proposito, y sacrificarlo todo por ello, incluso vuestra propia felicidad.
Y guarde silencio, y recordé que la felicidad viene en ser honestos a la verdad...
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